Esa es una de las preguntas que casi siempre nos hacemos al momento de hablar del tema de visitar al dentista.

Generalmente las personas no acuden al dentista por temor; este temor es originado por un temor aprendido en el entorno familiar1, esto quiere decir que un familiar cercano ya sea padre, madre, hermanos, etc. nos ha trasmitido su propio temor y este a la vez lo adquirió de un pariente cercano. Si hacemos un poco de memoria, habremos podido escuchar: Ese doctor me trató mal, El dentista me hizo doler mucho para sacarme ese diente, No quiero ir porque siempre tengo que esperar, Tengo miedo que me transmita alguna enfermedad, El ruido que hace el “taladro” que ellos usan me pone la piel de gallina. La lista es interminable. Entonces es ahí donde reside tal miedo, la experiencia adquirida del resto la tomamos como propia y terminamos esperando a que aparezca un dolor insoportable que comprometa nuestra salud, trabajo y ámbito social para recién acudir al dentista.

El dentista puede ser nuestro mejor consultor, amigo o confidente. El acudir periódicamente al odontólogo nos puede ayudar a ahorrar tiempo, dinero y experiencias poco agradables, ya que detectar un problema dental a tiempo es más rápido, indoloro y económico.

En la actualidad y gracias al internet existen muchos sitios donde ir disipando nuestras posibles dudas o temores para acudir con mayor confianza a la consulta dental.

Bibliografía.

1.- Estudio descriptivo de la posición de los pacientes de la Sanidad Pública en relación a diferentes factores subyacentes a los miedos dentales.